Carlos Mario Cardona Sánchez
Exalumno de Filosofía
En la historia de la filosofía existe una época llamada “Renacimiento”, en donde los hombres se dedicaron a reflexionar y por lo tanto a volver a las fuentes para darle vida tanto al ser humano como a la naturaleza, para rescatar los valores que cada persona posee y con la ayuda de estos revaluar el pasado y formar una nueva sociedad.
El hombre desde su nacimiento es creyente, se entrega con facilidad a la vida religiosa o por así decirlo, a la vida de comunidad, donde siempre tendrá momentos alegres que lo impulsarán mucho más a vivir en ese espíritu de tranquilidad aunque debido al progreso técnico y social y a la situación económica que vive el país, el hombre sólo se preocupa por su mundo físico y material.
Es peor aún saber que la mayoría de las personas no son conscientes de su propia vida, no saben en donde están y cuál es su misión o su tarea. El hombre vive en éxtasis, parece ser una máquina que es manipulada o un mimo que actúa sólo haciendo lo que los demás hacen; o un objeto programado para trabajar, decir, o hacer algo que se realizará de forma rutinaria todos los días. Aún así queda la esperanza de cambio, de renacer a una vida nueva a un mundo donde sólo se haga el bien. Es fácil pensar y decir algo así como: “haré que esta familia cambie; realizaré obras buenas” y un sin número de actos que el hombre está en capacidad de hacer en bien de su prójimo, pero la realidad es muy diferente debido a que el hombre no siempre toma conciencia de lo bueno y lo malo. Prueba de esto es cuando queremos buscar el bien y lo logramos haciéndonos felices, lo que nos lleva a pensar que en nuestra vida estamos completamente realizados, que no nos falta ya nada por hacer, sencillamente porque olvidamos el sufrimiento de los demás y creemos que el otro está tan bien como nosotros, y que no necesita una voz de ánimo, simplemente porque creemos estar bien y por lo tanto también –nos imaginamos están experimentando la misma sensación.
La verdad de todo esto es que necesitamos reflexionar un poco sobre la importancia de la comunidad en nuestra vida y sobre la necesidad que tienen los demás de nosotros y a la vez nosotros de ellos para la construcción de un mundo nuevo donde reine el amor y la felicidad. Es pues hora de actuar, de cambiar nuestras ideas y de renacer a la vida de verdadera felicidad.