ANEXO 2 - VOCACION DE JUAN PABLO II
A MODO DE INTRODUCCION
El Pontificado de Juan Pablo II es uno de los más ricos en todo nivel en la historia de la Iglesia. Pretender abarcar en unas cuántas páginas su vida, obra y ministerio sería una empresa demasiado ambiciosa.
Sin embargo, buscando tener una mejor aproximación y un mayor conocimiento de esta celebridad que con su testimonio nos estimula a perseverar cada día para darle una respuesta generosa a Jesucristo, quiero iniciar este trabajo con una sucinta síntesis a modo de introducción, para luego detenerme en algunos pormenores de su vida, desde su nacimiento hasta su ministerio como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica. Haré la presentación de su autotestimonio en algunos apartes de su libro "Don y Misterio" con ocasión del 50º Aniversario de su Ordenación Sacerdotal y culminaré el trabajo con una serie de curiosidades sobre su pontificado, a modo de conclusión.
Juan Pablo II, sucesor número 263 del apóstol Pedro en la sede episcopal de Roma, falleció el 2 de abril a las 21.37. Su pontificado, de casi 27 años, ha sido el tercero más largo de la historia de la Iglesia.
Karol Józef Wojtyla, conocido como Juan Pablo II desde su elección al papado en octubre de 1978, nació en Wadowice, una pequeña ciudad a 50 kilómetros de Cracovia, el 18 de mayo de 1920. Era el segundo de los dos hijos de Karol Wojtyla y Emilia Kaczorowska. Su madre falleció en 1929. Su hermano mayor Edmund (médico) murió en 1932 y su padre (suboficial del ejército) en 1941.
A los 9 años hizo la Primera Comunión, y a los 18 recibió la Confirmación. Terminados los estudios de enseñanza media en la escuela Marcin Wadowita de Wadowice, se matriculó en 1938 en la Universidad Jagellónica de Cracovia y en una escuela de teatro.
Cuando las fuerzas de ocupación nazi cerraron la Universidad, en 1939, el joven Karol tuvo que trabajar en una cantera y luego en una fábrica química (Solvay), para ganarse la vida y evitar la deportación a Alemania.
A partir de 1942, al sentir la vocación al sacerdocio, siguió las clases de formación del seminario clandestino de Cracovia, dirigido por el Arzobispo de Cracovia, Cardenal Adam Stefan Sapieha. Al mismo tiempo, fue uno de los promotores del "Teatro Rapsódico", también clandestino.
Tras la segunda guerra mundial, continuó sus estudios en el seminario mayor de Cracovia, nuevamente abierto, y en la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica, hasta su ordenación sacerdotal en Cracovia el 1 de noviembre de 1946.
Seguidamente, fue enviado por el Cardenal Sapieha a Roma, donde, bajo la dirección del dominico francés Garrigou-Lagrange, se doctoró en1948 en teología, con una tesis sobre el tema de la fe en las obras de San Juan de la Cruz. En aquel período aprovechó sus vacaciones para ejercer el ministerio pastoral entre los emigrantes polacos de Francia, Bélgica y Holanda.
En 1948 volvió a Polonia, y fue vicario en diversas parroquias de Cracovia y capellán de los universitarios hasta 1951, cuando reanudó sus estudios filosóficos y teológicos. En 1953 presentó en la Universidad Católica de Lublin una tesis titulada "Valoración de la posibilidad de fundar una ética católica sobre la base del sistema ético de Max Scheler". Después pasó a ser profesor de Teología Moral y Etica Social en el seminario mayor de Cracovia y en la facultad de Teología de Lublin.
El 4 de julio de 1958 fue nombrado por Pío XII Obispo Auxiliar de Cracovia. Recibió la ordenación episcopal el 28 de septiembre de 1958 en la catedral del Wawel (Cracovia), de manos del Arzobispo Eugeniusz Baziak.
El 13 de enero de 1964 fue nombrado Arzobispo de Cracovia por Pablo VI, quien le hizo cardenal el 26 de junio de 1967.
Además de participar en el Concilio Vaticano II (1962-65), con una contribución importante en la elaboración de la constitución "Gaudium et spes", el Cardenal Wojtyla tomó parte en todas las asambleas del Sínodo de los Obispos.
Desde el comienzo de su pontificado, el 16 de octubre de 1978, el Papa Juan Pablo II ha realizado 104 viajes pastorales fuera de Italia, y 146 por el interior de este país. Además, como Obispo de Roma ha visitado 317 de las 333 parroquias romanas.
Entre sus documentos principales se incluyen: 14 Encíclicas, 15 Exhortaciones apostólicas, 11 Constituciones apostólicas y 45 Cartas apostólicas. El Papa también ha publicado cinco libros: "Cruzando el umbral de la esperanza" (octubre de 1994); "Don y misterio: en el quincuagésimo aniversario de mi ordenación sacerdotal" (noviembre de 1996); "Tríptico romano - Meditaciones", libro de poesías (Marzo de 2003); "¡Levantaos! ¡Vamos!" (mayo de 2004) y "Memoria y identidad" (febrero de 2005).
Juan Pablo II ha presidido 147 ceremonias de beatificación -en las que ha proclamado 1338 beatos- y 51 canonizaciones, con un total de 482 santos. Ha celebrado 9 consistorios, durante los cuales ha creado 231 (además de uno impectore 1 "in pectore") Cardenales. También ha presidido 6 asambleas plenarias del Colegio Cardenalicio.
Ha presidido 15 Asambleas del Sínodo de los Obispos: 6 ordinarias (1980, 1983, 1987, 1990, 1994, 2001), 1 general extraordinaria (1985), y 8 especiales (1980, 1991, 1994, 1995, 1997, 1998 [2] y 1999).
Ningún otro Papa se ha encontrado con tantas personas como Juan Pablo II: en cifras, más de 17.600.100 peregrinos han participado en las más de 1160 Audiencias Generales que se celebran los miércoles. Ese numero no incluye las otras audiencias especiales y las ceremonias religiosas [más de 8 millones de peregrinos durante el Gran Jubileo del año 2000] y los millones de fieles que el Papa ha encontrado durante las visitas pastorales efectuadas en Italia y en el resto del mundo. Hay que recordar también las numerosas personalidades de gobierno con las que se ha entrevistado durante las 38 visitas oficiales y las 738 audiencias o encuentros con jefes de Estado y 246 audiencias y encuentros con primeros ministros.
VOCACIÓN DE JUAN PABLO II
Karol Józef Wojtyla, conocido como Juan Pablo II desde su elección al papado en octubre de 1978, nació en Wadowice, una pequeña ciudad a 50 kms. de Cracovia, el 18 de mayo de 1920. Era el segundo de los dos hijos de Karol Wojtyla y Emilia Kaczorowska. Su madre falleció en 1929. Su hermano mayor Edmund (médico) murió en 1932 y su padre (suboficial del ejército) en 1941.
* INFANCIA Y JUVENTUD
A los 9 años hizo la Primera Comunión, y a los 18 recibió la Confirmación. Terminados los estudios de enseñanza media en la escuela Marcin Wadowita de Wadowice, se matriculó en 1938 en la Universidad Jagellónica de Cracovia y en una escuela de teatro.
Cuando las fuerzas de ocupación nazi cerraron la Universidad, en 1939, el joven Karol tuvo que trabajar en una cantera y luego en una fábrica química (Solvay), para ganarse la vida y evitar la deportación a Alemania.
* EL DESCUBRIMIENTO DE SU VOCACIÓN
El 18 de mayo de 1920, en la pequeña ciudad polaca de Wadowice, a 50km de Cracovia, nació Karol Józef Wojtyla. Era el segundo hijo del matrimonio de Karol Wojtyla y Emilia Kakzorowska.
Su madre falleció cuando Karol Józef tenía 9 años en 1929. El pequeño creció desde entonces sólo con su padre, a quien años más tarde, atribuyó los fuertes cimientos que afianzaron su fe el resto de su vida.
Juan Pablo II contó en su libro "Don y Misterio" publicado en 1996 con motivo del 50 aniversario de su ordenación sacerdotal: "La preparación para el sacerdocio, recibida en el seminario, fue de algún modo precedida por la que me ofrecieron mis padres con su vida y su ejemplo en familia. Mi reconocimiento es sobre todo para mi padre, que enviudó muy pronto. No había recibido aún la Primera Comunión cuando perdí a mi madre: apenas tenía 9 años. Por eso, no tengo conciencia clara de la contribución, seguramente grande, que ella dio a mi educación religiosa".
Después de la muerte de su madre y, más adelante, la de su hermano mayor, Karol quedó sólo con su padre, "un hombre profundamente religioso".
"Podía observar cotidianamente su vida, que era muy austera. Era militar de profesión y, cuando enviudó, su vida fue de constante oración. Sucedía a veces que me despertaba de noche y encontraba a mi padre arrodillado, igual que lo veía siempre en la iglesia parroquial. Entre nosotros no se hablaba de vocación al sacerdocio, pero su ejemplo fue para mí en cierto modo el primer seminario, una especie de seminario doméstico", nos cuenta.
SACERDOTE
* ESTUDIOS SACERDOTALES
Al sentir claramente su vocación sacerdotal en 1942, decidió seguir su formación religiosa en el seminario clandestino de Cracovia, donde además de estudiar fue uno de los promotores del también clandestino "Teatro Rapsódico".
"En otoño de 1942 comencé los estudios en el seminario clandestino como ex alumno de filología polaca (...) No me daba cuenta de la importancia que todo ello tendría para mí. (...) Años más tarde, comprendí que lo que había llegado a ser tan importante para la Iglesia y para el sacerdocio en Occidente -el contacto con el mundo del trabajo- yo lo había ya adquirido en mi experiencia de vida".
Una vez terminada la guerra, Karol Józef Wojtyla, continuó sus estudios en el seminario mayor de Cracovia y en la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica.
* LA ORDENACIÓN
Su ordenación como sacerdote en Cracovia fue el 1 de noviembre de 1946, un día bastante "insólito" para este tipo de ceremonias, pues la iglesia se dedica este día a conmemorar "el misterio de la comunión de los Santos y se prepara a conmemorar a los fieles difuntos".
El Papa refirió que se escogió este día, pues él debía partir rumbo a Roma a proseguir con sus estudios. "Fui ordenado sólo, en la capilla privada de los Arzobispos de Cracovia. Mis compañeros serían ordenados el año siguiente, en el Domingo de Ramos".
"Eres tú, Pedro. Quieres ser aquí el Suelo sobre el que caminan los otros... para llegar allá donde guías sus pasos...Quieres ser Aquél que sostiene los pasos, como la roca sostiene el caminar ruidoso de un rebaño: Roca es también el suelo de un templo gigantesco. Y el pasto es la Cruz'', escribió años más tarde al recordar su ceremonia de Ordenación.
* VIDA SACERDOTAL
Luego de ser ordenado como sacerdote, el cardenal Sapieha lo envió a Roma, donde en 1948 se doctoró en teología.
"En Roma tuve la posibilidad de descubrir más a fondo cómo el sacerdocio está vinculado a la pastoral y al apostolado de los laicos. Entre el servicio sacerdotal y el apostolado laical existe una estrecha relación, más aún, una coordinación recíproca. Reflexionando sobre estos planteamientos pastorales, descubría cada vez de forma más clara el sentido y el valor del sacerdocio ministerial mismo" cuenta en "Don y Misterio".
Al volver a su natal Polonia, en 1948, fue vicario en diversas capillas de Cracovia, y capellán de los estudiantes universitarios hasta el año 1951, cuando reanudó sus estudios de filosofía y teología.
Después, enseñó Teología Moral y Ética Social en el Seminario Mayor de Cracovia y en la Facultad de Teología de Lublin.
Fue nombrado Obispo Auxiliar de Cracovia por el Papa Pío XII, el 4 de julio de 1958. El 28 de septiembre del mismo año, recibió la ordenación episcopal de manos del arzobispo Eugeniusz Baziak. El 13 de enero de 1964 fue nombrado Arzobispo de Cracovia por el Papa Pablo VI, quien el 26 de junio de 1967 lo hizo cardenal.
El 16 de octubre de 1978, el cardenal Karol Józef Wojtyla, fue elegido Papa. Desde entonces su pontificado se ha visto marcado, no sólo por la gran cantidad de viajes y obras realizadas por el Sumo Pontífice; sino también por su valentía, su coraje, y su inmenso amor y devoción por Dios, Cristo y su Santa Madre María.
"Después de mi elección como Papa, mi primer impulso espiritual fue dirigirme a Cristo Redentor. Nació así la Encíclica Redemptor hominis . Reflexionando sobre todo este proceso veo cada vez mejor la íntima relación que hay entre el mensaje de esta Encíclica y todo lo que se inscribe en el corazón del hombre por la participación en el sacerdocio de Cristo" narra en su libro.
OBISPO
* Obispo desde 1958
El 4 de julio de 1958 fue nombrado por Pío XII Obispo Auxiliar de Cracovia. Recibió la ordenación episcopal el 28 de septiembre de 1958 en la catedral del Wawel (Cracovia), de manos del Arzobispo Eugeniusz Baziak.
El 13 de enero de 1964 fue nombrado Arzobispo de Cracovia por Pablo VI, quien le hizo cardenal el 26 de junio de 1967.
Además de participar en el Concilio Vaticano II (1962-65), con una contribución importante en la elaboración de la constitución Gaudium et spes, el Cardenal Wojtyla tomó parte en todas las asambleas del Sínodo de los Obispos.
"Al oír las palabras del primado anunciándome la decisión de la Sede Apostólica, dije: 'Eminencia, soy demasiado joven, acabo de cumplir los treinta y ocho años...'
"Pero el primado replicó: 'Esta es una imperfección de la que pronto se librará. Le ruego que no se oponga a la voluntad del Santo Padre'.
"Entonces añadí solo una palabra: 'Acepto'. 'Pues vamos a comer', concluyó el Primado (...)
"Sucesor de los Apóstoles. (...) Yo -un 'sucesor'- pensaba con gran humildad en los Apóstoles de Cristo y en aquella larga e ininterrumpida cadena de obispos que, mediante la imposición de las manos, habían transmitido a sus sucesores la participación en la misión apostólica". ("¡Levantaos! ¡Vamos!", Plaza y Janés, 2004, pp. 22 y 26).
PAPA
* PAPA DESDE OCTUBRE DE 1978
Desde el comienzo de su pontificado, el 16 de octubre de 1978, el Papa Juan Pablo II ha realizado 98 viajes pastorales fuera de Italia, y 142 por el interior de este país. Además, como Obispo de Roma ha visitado 301 de las 334 parroquias romanas.
Entre sus documentos principales se incluyen: 13 Encíclicas, 13 Exhortaciones apostólicas, 11 Constituciones apostólicas y 42 Cartas apostólicas. El Papa también ha publicado algunos libros como: "Cruzando el umbral de la esperanza" (octubre de 1994) y "Don y misterio: en el quincuagésimo aniversario de mi ordenación sacerdotal" (noviembre de 1996).
Ningún otro Papa se ha encontrado con tantas personas como Juan Pablo II: en cifras, más de 16 millones de peregrinos han participado en las más de 1000 Audiencias Generales que se celebran los miércoles. Ese numero no incluye las otras audiencias especiales y las ceremonias religiosas [más de 8 millones de peregrinos durante el Gran Jubileo del año 2000] y los millones de fieles que el Papa ha encontrado durante las visitas pastorales efectuadas en Italia y en el resto del mundo. Hay que recordar también las numerosas personalidades de gobierno con las que se ha entrevistado durante las 38 visitas oficiales y las 650 audiencias o encuentros con jefes de Estado y 212 audiencias y encuentros con Primeros Ministros.
* EL CAMINO AL VATICANO
El obispo Karol Wojtyla ocupó la sede de Cracovia como titular, el 13 de enero de 1964 cuando fallece monseñor Baziak. Dos años después, el Papa Pablo VI convierte a Cracovia en Arquidiócesis. Durante su labor como arzobispo, Karol se caracterizó por la integración de los laicos en las tareas pastorales, la promoción del apostolado juvenil y vocacional, la construcción de templos a pesar de la fuerte oposición del régimen comunista, la promoción humana y formación religiosa de los obreros y el aliento del pensamiento y las publicaciones católicas.
Cuando tenía 47 años, específicamente en junio de 1967, el arzobispo Wojtyla fue ordenado cardenal por el Papa Pablo VI.
Por su vocación, Karol fue tallando lo que le sucedería años después. En 1978 muere Pablo VI y es elegido nuevo Papa el Patriarca de Venecia, cardenal Albino Luciani, de 65 años, quien tomó el nombre de Juan Pablo I.
El "Papa de la Sonrisa" sin embargo, fallece a los 33 días de su nombramiento. El 16 de octubre de 1978, luego de un nuevo cónclave, el cardenal polaco Karol Wojtyla es elegido como el sucesor de San Pedro, rompiendo con la tradición de más de 400 años de elegir Papas de origen italiano. El 22 de octubre de 1978 fue investido como Sumo Pontífice asumiendo el nombre de Juan Pablo II. Convirtiéndose en el 264 Papa de la Iglesia Católica; primer Pontífice no italiano desde Adriano VI (1522-23) y el más joven desde Pío IX.
Desde entonces, Juan Pablo II inició una nueva era en la Iglesia Católica. Fue dinámico y accesible, convirtiéndose en un líder fácilmente reconocible para la mayor comunidad cristiana del mundo. Convocó a multitudes en cada rincón del planeta al que visitó. No dudó en estar cerca de la gente, incluso, poniendo en riesgo su vida cuando en mayo de 1981, al asomarse de su vehículo en la Plaza de San Pedro recibió un disparo de un fanático turco. Estuvo grave, pero luego de su convalecencia, no vaciló, en reunirse con su agresor y perdonarlo.
"Creo que no fui yo el único sorprendido aquel día por la votación del Cónclave. Pero Dios nos concede los medios para realizar aquello que nos manda y que parece humanamente imposible. Es el secreto de la vocación. Toda vocación cambia nuestros proyectos, al proponernos otro distinto, y asombra ver hasta qué extremo Dios nos ayuda interiormente, cómo nos conecta a una nueva 'longitud de onda', cómo nos prepara para entrar en este nuevo proyecto y hacerlo nuestro, viendo en él, simplemente, la voluntad del Padre y acatándola. A pesar de nuestra debilidad y de nuestras opiniones personales.
"Al hablarle así, pienso en otras situaciones que he afrontado en mi experiencia pastoral, en esos enfermos incurables condenados a la silla de ruedas o clavados en la cama; personas jóvenes muchas de ellas, conscientes del proceso implacable de su enfermedad, prisioneras de su agonía durante semanas, meses, años. Lo que ellas aceptan, ¿no podría aceptarlo yo también?
"Tal vez esta comparación le sorprenda; pero se me ocurrió el día de mi elección y, puesto que quiere usted saber cuáles fueron mis primeros pensamientos, se los digo tal y como me vinieron a la mente". ("¡No tengáis miedo! André Frossard dialoga con Juan Pablo II", Plaza y Janés, 1982, pp. 24-25).
* ESTUDIOS EN LA UNIVERSIDAD Y LA OCUPACIÓN NAZI
Una vez terminados sus estudios secundarios en 1938, en la escuela Marcin Wadowita de Wadowice, Karol se matriculó en la Universidad Jagellónica de Cracovia y en una escuela de teatro.
El Papa cuenta en su libro, que cuando el Arzobispo Metropolitano de Cracovia, Príncipe Adam Stefan Sapieha, visitó la parroquia de Wadowice, su profesor de religión en el instituto, el Padre Edward Zacher, le encargó darle la bienvenida. "Así, tuve entonces la primera ocasión de encontrarme frente a aquel hombre tan venerado por todos. Sé que, después de mi discurso, el Arzobispo preguntó al profesor de religión qué facultad elegiría yo al terminar el instituto. El P. Zacher respondió: 'Estudiará filología polaca'. El Prelado comentó: 'Lástima que no sea teología', comentó el Sumo Pontifice en uno de los pasajes de su libro.
"El redescubrir la palabra a través de los estudios literarios y lingüísticos, me acercaba al misterio de la Palabra, de esa Palabra a la cual nos referimos cada día en la oración del Ángelus" escribió para contar como fue que descubrió su vocación sacerdotal."Comprendí más tarde que los estudios de filología polaca preparaban en mí el terreno para otro tipo de intereses y de estudios. Predisponían mi ánimo para acercarme a la filosofía y a la teología".
Al estallar la Segunda Guerra en 1939, fuerzas de la ocupación nazi cerraron la Universidad, por lo que Karol tuvo que trabajar en una cantera, y después en una fábrica química, para ganarse el sustento y evitar que lo deportaran a Alemania.
"Aquel 1 de septiembre de 1939 no se borrará nunca de mi recuerdo (...) Había ido a Wawel para confesarme. La catedral estaba vacía. Fue, quizás, la última vez que pude entrar libremente en el templo. Después fue cerrado".
Mientras trabajaba en la cantera, el Papa cuenta que escribió una poesía, que releyendo después de tantos años, "la encuentro aún particularmente expresiva de aquella singular experiencia"
"Escucha bien, escucha los golpes del martillo, la sacudida, el ritmo. El ruido te permite sentir dentro la fuerza, la intensidad del golpe. Escucha bien, escucha, eléctrica corriente de río penetrante que corta hasta las piedras, y entenderás conmigo que toda la grandeza del trabajo bien hecho es grandeza del hombre...'' ( La cantera : I; Materia, I).
A lo largo del libro, Juan Pablo II relata la amistad que entabló con los obreros de la cantera. "Tuve oportunidad de conocer cuántos sentimientos religiosos había en ellos y cuanta sabiduría de vida" escribió con la sencillez que lo caracterizó. "Estos contactos, como he dicho, siguieron siendo muy estrechos incluso cuando acabó la ocupación alemana y también después, prácticamente hasta mi elección como Obispo de Roma".
* SE HACE CAMINO AL ANDAR
Juan Pablo II comprobó con su propio esfuerzo, tesón y coraje que "se hace camino al andar". Por cada senda que transitó dejó su estela, su sello y su mensaje. Fue el Papa que más kilómetros recorrió durante su pontificado. Viajó por todo el mundo "sin temor al cansancio", había dicho el cardenal Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
La vida de Karol Wojtyla, como lo bautizaron sus padres, estuvo signada por sufrimiento, sacrificio y adversidades a las que supo sobreponerse y modelar así su personalidad.
No se puso límites y desafió hasta a su propio estado físico. Su interés por viajar, según recuerda, fue para "conocer más de cerca la situación interna" de los pueblos y su gente. Pisó suelo cubano, durante la presidencia de Fidel Castro. No dejó lugar por visitar, incluso, fue el único en entrar a una iglesia luterana, a una sinagoga judía, a una mezquita y hasta habló en una asamblea islámica.
Como dice el poeta "caminante no hay caminos, se hace camino al andar" y así fue que Juan Pablo II, hizo caminos en los 1.170.000 kilómetros que recorrió. En sus 102 viajes visitó 131 naciones.
Es enigmática la fortaleza que tuvo Karol Wojtyla para sobreponerse a tantas desgracias que surcaron su vida, tanto en su niñez como en su juventud, pero a decir de quienes estuvieron cerca de él, su optimismo lo llevó a superar cualquier obstáculo.
Poco antes de ordenarse sacerdote, según contó varios años después una mujer, cuando era apenas una niña de 13 años, Juan Pablo II le salvó la vida. En su desgarrador relato, contó que sobrevivió de un campo de concentración gracias a Karol Wojtyla, quien la cargó en sus brazos y caminó cuatro kilómetros sobre la nieve para que pudiera tomar un tren que la llevara a un destino seguro. Esa historia se conoció muchos años después, cuando esa pequeña niña judía, era ya una adulta mujer. Ese hecho como tantos otros describen por sí solo la vocación, dedicación y humildad que Juan Pablo II ponía en todo lo que emprendía.
LA VOCACIÓN AL SACERDOCIO EN EL LIBRO "DON Y MISTERIO"
El testimonio de Juan Pablo II sobre su propia vocación, al cumplir 50 años de sacerdocio, publicado en el libro Don y Misterio, nos brinda indicaciones inestimables, cargadas de matices personales, sobre su celo para con las vocaciones sacerdotales. "¡Cuántas veces -dice- un obispo vuelve con el pensamiento y el corazón al seminario! Es el primer objeto de sus preocupaciones. Suele decirse que el seminario es para un obispo la "niña del ojo" (...) De alguna manera, el obispo ve a su Iglesia a través del seminario, puesto que de las vocaciones sacerdotales depende una parte muy grande de la vida eclesial" (páginas. 109-110). Una parte muy grande y también esencial, porque la presencia del sacerdocio ministerial asegura la Eucaristía y los demás sacramentos que los fieles necesitan, asimismo, garantiza la predicación del evangelio y la guía de la comunidad cristiana. De ello nos ha dado un testimonio personal el Santo Padre: "Fui consagrado obispo doce años después de mi Ordenación sacerdotal: gran parte de estos cincuenta años estuvo signada precisamente por la preocupación por las vocaciones" (pág. 110).
Ante esta preocupación el obispo no está solo: es un compromiso de todos los fieles, pero de manera especial, como afirma el Papa en la Exhortación apostólica Pastores dabo vobis: "Todos los sacerdotes son solidarios y comparten con él [el obispo] la responsabilidad de la búsqueda y la promoción de las vocaciones presbiterales" (Pastores dabo vobis 41/4). No se trata de un compromiso que podamos enfrentar despreocupadamente, con la seguridad de que vayamos a encontrar un campo en el que la cosecha sea abundante. De hecho, en las últimas décadas ha habido una verdadera crisis. Sin embargo, Juan Pablo II, dirigiendo una mirada de fe sobre toda la Iglesia, halla motivos para optimismo: "Gracias a Dios, comienza a ser superada la crisis de las vocaciones sacerdotales en la Iglesia. Cada nuevo sacerdote trae consigo una bendición especial" (pág. 111). Con todo, a nadie se le escapa que la situación no es uniforme en la Iglesia y que en no pocos lugares la falta de un número suficiente de sacerdotes resulta verdaderamente dramática. Y es un motivo más para oír con mayor atención el testimonio del Papa.
Es bueno reflexionar sobre el don de la vocación sacerdotal. Se trata de "un misterio. Es el misterio de un "intercambio maravilloso" ("admirabile commercium") entre Dios y el hombre. Éste entrega a Cristo su humanidad para que Él pueda servirse de ella como instrumento de salvación, casi haciendo de ese hombre otro sí mismo" (pág. 84). Es decir, el hombre percibe un llamado divino a brindarse a sí mismo, un llamado que se le presenta como un don inestimable que antecede a su respuesta. Por ello el Papa advierte: "Si no se percibe el misterio de este "intercambio", no se puede comprender cómo, al oír la palabra "¡Sígueme!", un joven pueda llegar a renunciar a todo por Cristo, con la certeza de que en ese camino su personalidad humana se realice plenamente" (p. 84).
La vocación sacerdotal, al igual que la vocación de todo cristiano, arraiga en el designio eterno de Dios Padre, que se realiza en la vocación bautismal, y adquiere así una mayor determinación hasta llegar a ser concreta en relación a cada bautizado. Es el plan proclamado por el himno inicial de la carta a los Efesios: "Nos ha elegido en él [Cristo] antes de la fundación del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor; eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad" (Ef 1,4-6). Es éste el fundamento de la radicalidad de la vocación cristiana: el designio de Dios no se conforma con una meta menor que la de ser santos e inmaculados en su presencia. Es un designio eterno, escondido en la intimidad de la vida trinitaria, que luego repercute en la vida personal del hombre y en lo íntimo de su corazón, cuando percibe que para él es un camino concreto que recorrer, en la identificación con Cristo y con la fuerza del Espíritu Santo, hasta la meta a que su Padre, Dios, lo llama.
El Santo Padre cuenta cómo ocurrió su percepción del llamado divino al sacerdocio: "Se mostraba a mi conciencia (...) cada vez más, una luz: el Señor quiere que yo sea sacerdote. Un día lo percibí con mucha claridad: era una suerte de iluminación interior, que llevaba consigo la alegría y la seguridad de otra vocación [se refiere a sus proyectos anteriores]. Y esta conciencia me llenó de una gran paz interior" (pág. 44).
La respuesta libre al llamado de Cristo y la fiel confirmación sucesiva, a lo largo del camino formativo de preparación al sacerdocio, van dando mayor firmeza, sea a la persuasión de haber sido llamados al sacerdocio, sea a la decisión de responder con el don decidido de sí mismos. Se llega así al momento de la Ordenación, en el cual la persuasión iluminada por la fe se vuelve certeza. A ese momento se refiere el Santo Padre, con evidente referencia a sí mismo: "Quien se dispone a recibir la Ordenación sagrada se postra con todo su cuerpo y apoya su frente en el suelo del templo, expresando así su disponibilidad completa a emprender el ministerio que se le confía. Ese rito ha marcado profundamente mi existencia sacerdotal" (pág. 53). No alcanza sólo la disponibilidad para desempeñar una serie de funciones que se podrían enumerar en un cuadro normativo, porque el sacerdote está llamado a servir a Cristo, Sacerdote eterno, con toda su existencia. Dice el Papa: "El sacerdocio de todos los presbíteros se inscribe en el misterio de la Redención. Esta verdad sobre la Redención y el Redentor se ha enraizado en el centro mismo de mi conciencia, me ha acompañado en todos estos años, ha impregnado mis experiencias pastorales, me ha revelado contenidos siempre nuevos" (pág. 92).
A pesar de haberles ofrecido sólo breves fragmentos, dada la brevedad del tiempo de que dispongo, este testimonio del Papa constituye un marco muy adecuado de experiencias y doctrina para comprender mejor su enseñanza, que aparece más sistemática y completa en "Pastores dabo vobis".
A MODO DE CONCLUSION:
ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES DE JUAN PABLO II
Este es un interesante conjunto de anécdotas y datos sobre el Sumo Pontífice que nos enseñan sus muchas facetas como ser humano y como Vicario de Cristo.
* En su infancia sus amigos lo llamaban Lolek, y todavía usan ese diminutivo sus parientes y algunos íntimos suyos de Polonia
• De joven mostró un gran interés por el teatro y la literatura polaca
• Trabajó arduamente como obrero en una cantera
• Es el primer papa polaco, y el primero venido de un país comunista
• Cuando gozaba de buena salud fue aficionado al esquí, escalar montañas y montar en canoa de remo
• Fue el primero que ha repetido los nombres de sus dos predecesores
• Es el primer papa en ser herido de un tiro en la calle
• Es el primer pontífice católico en ingresar a un hospital público
• Según una encuesta realizada en la diócesis de Indiana (EEUU), lo que más les llama la atención a los feligreses es su sonrisa, la devoción mariana, su dominio de varios idiomas, el perdón concedido al que quiso asesinarlo y su amor a los niños y los pobres.
• De acuerdo con un estudio efectuado en 22 países de América Latina, España y Portugal a más de 40 mil estudiantes de secundaria; reveló que los jóvenes admiran principalmente a personajes solidarios. Juan Pablo II ocupó el primer lugar y la madre Teresa de Calcuta el segundo.
• En Navidad, suele obsequiar a algunas amistades, a los cardenales y a todos los trabajadores del Vaticano; una botella de vino y un pan dulce de limón con pasas.
• Todos los viernes santos va a confesar a la basílica de San Pedro. Bautiza en su capilla privada a los hijos de sus amigos o a los de sus más modestos colaboradores, y casó a una mecanógrafa con un cerrajero.
• Es el autor de cuatro libros y más de 500 artículos y ensayos.
• En marzo del 2003, el Vaticano presentó el sexto libro de poemas místicos escritos por el papa, que lleva por título Tríptico Romano.
• Ha realizado tres exorcismos durante su pontificado, el más conocido fue en 1982, a una joven mujer que se revolcaba en el piso durante la audiencia general en el Vaticano.
• El 13 de abril de 1986 realizó un gesto histórico al visitar la sinagoga de Roma, situada frente al Vaticano, al otro lado del río Tíber.
• El 12 de marzo de 2000, pidió perdón por las faltas humanas cometidas en la Iglesia Católica en toda su historia. Haciendo referencia a las cruzadas, la inquisición, la discriminación hacia las mujeres y las etnias.
• El 6 de mayo del 2001, se convirtió en el primer pontífice romano que ora en una mezquita; la de los Omeyas, en Damasco, Siria.
• En mayo del 2002, se reunió en la plaza de San Pedro con cientos de ex prostitutas durante la audiencia general.
• En ese mismo mes, después del encuentro ecuménico de oración en Asís, el papa mandó un mensaje a los jefes de estado, invitándolos a adoptar una lista de diez compromisos por la paz mundial.
• Tras el encuentro de Asís, por primera vez después del cisma entre Oriente y Occidente de 1054, una delegación oficial de la Iglesia Ortodoxa Griega (la más reacia a Roma junto con el patriarcado de Moscú), fue recibida por el papa en el Vaticano.
• El 16 de octubre del 2002, al celebrar el 24 aniversario de su elección, proclamó en la plaza de San Pedro que cumplirá su misión hasta el final.
• En agosto del 2002, viajó a su tierra natal Polonia, donde realizó una misa en Cracovia ante más de dos millones de fieles; siendo hasta el momento la más grande de la historia.
• El 14 de noviembre del 2002 visitó el parlamento italiano, la primera vez que el jefe de la Iglesia Católica lo hacia en 150 años. Su discurso se centró en el terrorismo internacional y la globalización; y fue tan elocuente que al verlo por la televisión el mafioso italiano Benedetto Marciante, capo de la Cosa Nostra y acusado de homicidio y de extorsión, se entregó a la policía romana.
• A partir de enero del 2003, las meditaciones, pensamientos e inquietudes del papa, pueden ser escuchadas por los fieles a través de los teléfonos móviles en Italia.
• En junio del 2003, a sus 83 años de edad, completó su viaje número cien al llegar a Croacia.
• El 19 de julio del 2003, se dio a conocer la noticia que el papa había destinado cerca de ocho millones de dólares para obras de caridad en numerosos países del mundo. La donación se utilizará en proyectos de educación, salud, formación profesional, vivienda, protección de mujeres, niños y ancianos.
• Una montaña del polo sur llevará el nombre del papa Juan Pablo II, como homenaje a sus 25 años de pontificado.