| |  | La despenalización del aborto como legalización de la muerte |
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Pbro. Oscar Manuel Alzate Rector |
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Todavía martilla en mi conciencia el fallo de la Corte Constitucional, al despenalizar el aborto en los tres casos ya conocidos por la mayoría de los colombianos: Malformación del feto, peligro de la salud de la madre y la violación. Si la vida es un regalo de Dios, un don de Dios, y si fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, no entiendo por qué unos magistrados quieren oponerse a la vida en gestación. Con razón decían Pedro y los Apóstoles: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hch. 5,29). El único dueño de la vida es Dios y solamente El puede disponer de ella cuando lo crea conveniente. No entiendo por qué una autoridad humana quiere estar por encima de la Autoridad Divina. ¿Quiénes son “los Magistrados de la Corte” para arrancar la autoridad a Dios de sus manos y ejercerla por su propia cuenta? ¿Se creen más que Dios? Adán y Eva se acarrearon su propio castigo cuando desobedecieron a Dios (Gn. 3, 1ss.), lo mismo sucedió con aquellos hombres que quisieron construir la torre de Babel para desplazar a Dios, fueron confundidos y dispersados (Gn.11,1ss.).Ahora bien, los argumentos legitimados por la Corte, a mi parecer, no son válidos. Por ejemplo: peligro de la salud de la madre. ¿Acaso todos no vivimos en continuos peligros? ¿Acaso no estamos exponiendo la vida a cada momento, como el conductor de bus y los pasajeros que tienen que viajar por carreteras peligrosas? ¿La solución sería no viajar? Los que limpian edificios a gran altura, ¿acaso no están en peligro?, ¿por eso tendrían que suspender su trabajo? Los que trabajan en minas de carbón tienen graves peligros en los túneles, ¿entonces tendrían que renunciar a su trabajo? Además, ¿por qué ver la muerte como una enemiga, como algo catastrófico, algo terrible? Si la madre muere en cumplimiento de su deber y donando la vida por una criatura inocente en un acto heroico de sacrificio y en cumplimiento de la ley de Dios, ¿no tendría un gran valor? También hay soldados que entregan su vida en defensa de la patria. Más terrible me parece la muerte de un ser humano inocente que no ha pedido la vida, pero, si se la dieron, ahora por qué se la quieren quitar? Podría enumerar otros casos, como el de las personas que se someten a la lipoescultura poniendo en grave riesgo su vida, y, sin embargo lo hacen.
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Otro argumento en cuestión corresponde al de las malformaciones fetales. Acaso solamente los seres perfectos tienen derecho a vivir? ¿Cuántas personas, con defectos físicos o malformaciones, viven más alegres y hasta pueden ser más útiles a la sociedad que nosotros mismos? Si muchas madres y muchas autoridades hubiesen pensado con egoísmo en tiempos atrás, seguramente muchos otros seres humanos hoy no existirían y se les hubiese privado de ser hijos de Dios, hermanos de Jesucristo, miembros de una Iglesia, herederos y partícipes de la vida eterna. Mis palabras pueden ser un poco duras, pero el mencionado argumento me suena a “Nazismo”. Adolfo Hitler quería configurar una super-raza, determinación que implicó el sacrificio de numerosas vidas inocentes, que según su consideración, no reunían los requisitos genéticos, biológicos y mentales necesarios para consolidarse como “super-hombres”.
El tercer argumento para aprobar el aborto se basa en el caso de violación. En estos días, precisamente, leí un artículo del periodista Luis Alirio Calle, en el periódico el Colombiano, quien colocaba esta comparación: “En el caso de embarazo por violación una mujer va donde el médico y le dice: ‘vengo a abortar porque fui violada hace dos meses’; el mismo derecho tendría un padre de familia de ir donde el rector a decirle ‘no pagaré la mensualidad de mi hijo esta vez porque ayer me atracaron y me quitaron todo mi salario”. Yo agregaría, si por todos los casos de violencia física fuésemos eximidos de las responsabilidades, entonces las cosas cambiarían para todos los agredidos, que estarían exentos de pagar impuestos, servicios públicos, etc. ¿Cuántas personas sufren los rigores de la violencia y, sin embargo, no se les brinda la protección que necesitan?
Con estas reflexiones pretendo llegar a todas las personas que quieran unir esfuerzos para defender el valor de la vida humana que es sagrada y que, por lo tanto, se debe respetar en toda su integridad.
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| Oración de los Seminaristas | |
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| CURSO DE ESPIRITUALIDAD SACERDOTAL - Por el Padre Jairo Ramírez | |
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